
Descripción del Incidente
Aquí prácticamente no existe una argumentación política sobre decisiones del gobierno israelí: se acusa colectivamente a israelíes de incendiar territorio peruano para apoderarse de él, se los deshumaniza repetidamente como “ratas” y “serpientes”, se los denomina “hijos del diablo” y finalmente se pide a Dios que los “destruya”.
1. La acusación central carece de evidencia
El texto afirma:
“Los colonos de Israel están escapando como ratas de Medio Oriente y están provocando incendios en diferentes partes del Perú para tomar posición de esos territorios”.
Y posteriormente:
“Una gran cantidad de colonos israelíes ahora mismo están en Cusco y están provocando estos incendios”.
Busqué específicamente evidencia reciente sobre los incendios de Cusco. INDECI efectivamente registra numerosos incendios forestales durante agosto de 2026 en Cusco —Tambomachay, Huayopata, Kimbiri, Ccatca, Livitaca, Accha, Ocoruro, Santo Tomás, Poroy, etc.—, pero los reportes oficiales consultados no atribuyen esos incendios a israelíes ni describen una operación israelí destinada a ocupar territorio peruano.
Por tanto, tenemos dos cosas muy diferentes:
Incendios en Cusco: verdadero.
“Colonos israelíes” provocándolos deliberadamente para apropiarse del territorio: no encontré evidencia fiable.
Eso convierte la acusación central en una teoría conspirativa sin sustento.
2. “Escapando como ratas”
La frase es:
“Los colonos de Israel están escapando como ratas de Medio Oriente”.
Aquí existe deshumanización explícita.
IHRA contempla como ejemplo acusaciones deshumanizadoras contra judíos. En este texto el sujeto formal son “colonos de Israel”, por lo que conviene ser preciso: no dice literalmente “todos los judíos son ratas”.
Pero el contexto no identifica colonos concretos ni personas acusadas de delitos concretos. Construye un colectivo israelí que huye hacia Latinoamérica y lo animaliza.
3. “Estas serpientes de Israel”
La deshumanización se repite tres veces:
“Estas serpientes de Israel...”
“estas serpientes del Estado de Israel...”
“estas serpientes colonos del Estado de Israel”.
Ya no estamos ante una metáfora aislada producto de un exabrupto. “Ratas” y “serpientes” constituyen un patrón sistemático de animalización del colectivo acusado.
Desde IHRA esto resulta particularmente relevante porque la definición contempla expresamente las acusaciones “deshumanizadoras, demonizadoras o estereotipadas” contra judíos.
4. “Hijos del diablo”
El texto da todavía otro paso:
“estas serpientes del Estado de Israel son hijos del diablo”.
Aquí la deshumanización se convierte literalmente en demonización religiosa.
No se dice que Netanyahu sea criminal, que determinado colono haya cometido un delito o que una organización determinada sea responsable de un incendio. Se caracteriza colectivamente a los israelíes señalados como descendencia diabólica.
Eso es mucho más próximo al lenguaje antisemita clásico que una crítica política a Israel.
5. La conspiración para apropiarse del Perú
La teoría completa sostiene que israelíes:
están huyendo de Medio Oriente;
llegan en gran cantidad a Latinoamérica;
provocan deliberadamente incendios;
lo hacen para “tomar posición” de territorios;
pretenden apropiarse de tierras peruanas.
No encontré evidencia de semejante operación.
Es una narrativa particularmente grave porque convierte a visitantes o residentes israelíes en una quinta columna extranjera que estaría saboteando Perú para colonizarlo.
El mecanismo recuerda una estructura clásica del conspiracionismo antisemita: un colectivo judío/israelí aparentemente presente como extranjero o visitante tendría en realidad un proyecto clandestino de apropiación territorial.
6. “Dios destruya a todas estas serpientes”
El final supera claramente la mera crítica política:
“Dios bendiga el Perú y Dios destruya a todas estas serpientes que vienen huyendo del Estado de Israel”.
Es el elemento más grave.
No dice “que Perú deporte a quienes provoquen incendios” ni “que la justicia condene a los culpables”.
Desea la destrucción del colectivo previamente caracterizado como “ratas”, “serpientes” e “hijos del diablo”.
Aunque esté formulado como una petición a Dios y no como una instrucción directa a los oyentes para cometer violencia, constituye retórica eliminacionista contra el grupo señalado.
Falsedades y afirmaciones sin evidencia
Existen incendios forestales recientes en Cusco: verdadero.
“Más de 1.500 hectáreas” incendiadas: el texto no aporta fuente y no pude confirmar esa cifra concreta como un único balance relevante para la acusación.
Una gran cantidad de “colonos israelíes” está huyendo hacia Cusco: no demostrado.
Israelíes están provocando los incendios de Cusco: no encontré evidencia fiable.
Los incendios forman parte de una operación para apropiarse de territorio peruano: teoría conspirativa sin evidencia.
Existe un movimiento de colonos israelíes que huye de Medio Oriente hacia Latinoamérica con objetivos colonizadores: no demostrado.
La presencia de israelíes en Cusco demuestra una operación territorial: falso razonamiento; presencia o turismo no demuestra conspiración.
Resumen IHRA
Este fragmento reúne varios indicadores fuertes:
Deshumanización mediante “ratas”.
Deshumanización reiterada mediante “serpientes”.
Demonización mediante “hijos del diablo”.
Atribución colectiva de incendios deliberados sin aportar pruebas.
Construcción de una conspiración israelí para apropiarse clandestinamente de territorio peruano.
Presentación de israelíes como amenaza colectiva contra la nación peruana.
Imputación colectiva de los actos de Israel en Gaza, Palestina y Líbano a las personas denominadas “serpientes”.
Deseo explícito de que Dios “destruya” al colectivo previamente deshumanizado.
Para un dossier IHRA, éste sí es un ejemplo fuerte. Y la razón no es que critique a Israel. Podría condenar los asentamientos, Gaza, Netanyahu o incluso exigir la ruptura de relaciones diplomáticas sin que eso fuera necesariamente antisemitismo.
Aquí sucede algo completamente diferente: se inventa o, como mínimo, se difunde sin evidencia una conspiración de israelíes incendiando Perú para apropiarse de sus tierras; después se animaliza a esas personas como “ratas” y “serpientes”, se las demoniza como “hijos del diablo” y finalmente se desea su destrucción.
Cuando una acusación sin pruebas desemboca en deshumanización y termina en “Dios destruya” al colectivo acusado, ya no estamos simplemente ante una opinión hostil sobre la política exterior de Israel. Estamos ante un discurso de odio particularmente grave.
1. La acusación central carece de evidencia
El texto afirma:
“Los colonos de Israel están escapando como ratas de Medio Oriente y están provocando incendios en diferentes partes del Perú para tomar posición de esos territorios”.
Y posteriormente:
“Una gran cantidad de colonos israelíes ahora mismo están en Cusco y están provocando estos incendios”.
Busqué específicamente evidencia reciente sobre los incendios de Cusco. INDECI efectivamente registra numerosos incendios forestales durante agosto de 2026 en Cusco —Tambomachay, Huayopata, Kimbiri, Ccatca, Livitaca, Accha, Ocoruro, Santo Tomás, Poroy, etc.—, pero los reportes oficiales consultados no atribuyen esos incendios a israelíes ni describen una operación israelí destinada a ocupar territorio peruano.
Por tanto, tenemos dos cosas muy diferentes:
Incendios en Cusco: verdadero.
“Colonos israelíes” provocándolos deliberadamente para apropiarse del territorio: no encontré evidencia fiable.
Eso convierte la acusación central en una teoría conspirativa sin sustento.
2. “Escapando como ratas”
La frase es:
“Los colonos de Israel están escapando como ratas de Medio Oriente”.
Aquí existe deshumanización explícita.
IHRA contempla como ejemplo acusaciones deshumanizadoras contra judíos. En este texto el sujeto formal son “colonos de Israel”, por lo que conviene ser preciso: no dice literalmente “todos los judíos son ratas”.
Pero el contexto no identifica colonos concretos ni personas acusadas de delitos concretos. Construye un colectivo israelí que huye hacia Latinoamérica y lo animaliza.
3. “Estas serpientes de Israel”
La deshumanización se repite tres veces:
“Estas serpientes de Israel...”
“estas serpientes del Estado de Israel...”
“estas serpientes colonos del Estado de Israel”.
Ya no estamos ante una metáfora aislada producto de un exabrupto. “Ratas” y “serpientes” constituyen un patrón sistemático de animalización del colectivo acusado.
Desde IHRA esto resulta particularmente relevante porque la definición contempla expresamente las acusaciones “deshumanizadoras, demonizadoras o estereotipadas” contra judíos.
4. “Hijos del diablo”
El texto da todavía otro paso:
“estas serpientes del Estado de Israel son hijos del diablo”.
Aquí la deshumanización se convierte literalmente en demonización religiosa.
No se dice que Netanyahu sea criminal, que determinado colono haya cometido un delito o que una organización determinada sea responsable de un incendio. Se caracteriza colectivamente a los israelíes señalados como descendencia diabólica.
Eso es mucho más próximo al lenguaje antisemita clásico que una crítica política a Israel.
5. La conspiración para apropiarse del Perú
La teoría completa sostiene que israelíes:
están huyendo de Medio Oriente;
llegan en gran cantidad a Latinoamérica;
provocan deliberadamente incendios;
lo hacen para “tomar posición” de territorios;
pretenden apropiarse de tierras peruanas.
No encontré evidencia de semejante operación.
Es una narrativa particularmente grave porque convierte a visitantes o residentes israelíes en una quinta columna extranjera que estaría saboteando Perú para colonizarlo.
El mecanismo recuerda una estructura clásica del conspiracionismo antisemita: un colectivo judío/israelí aparentemente presente como extranjero o visitante tendría en realidad un proyecto clandestino de apropiación territorial.
6. “Dios destruya a todas estas serpientes”
El final supera claramente la mera crítica política:
“Dios bendiga el Perú y Dios destruya a todas estas serpientes que vienen huyendo del Estado de Israel”.
Es el elemento más grave.
No dice “que Perú deporte a quienes provoquen incendios” ni “que la justicia condene a los culpables”.
Desea la destrucción del colectivo previamente caracterizado como “ratas”, “serpientes” e “hijos del diablo”.
Aunque esté formulado como una petición a Dios y no como una instrucción directa a los oyentes para cometer violencia, constituye retórica eliminacionista contra el grupo señalado.
Falsedades y afirmaciones sin evidencia
Existen incendios forestales recientes en Cusco: verdadero.
“Más de 1.500 hectáreas” incendiadas: el texto no aporta fuente y no pude confirmar esa cifra concreta como un único balance relevante para la acusación.
Una gran cantidad de “colonos israelíes” está huyendo hacia Cusco: no demostrado.
Israelíes están provocando los incendios de Cusco: no encontré evidencia fiable.
Los incendios forman parte de una operación para apropiarse de territorio peruano: teoría conspirativa sin evidencia.
Existe un movimiento de colonos israelíes que huye de Medio Oriente hacia Latinoamérica con objetivos colonizadores: no demostrado.
La presencia de israelíes en Cusco demuestra una operación territorial: falso razonamiento; presencia o turismo no demuestra conspiración.
Resumen IHRA
Este fragmento reúne varios indicadores fuertes:
Deshumanización mediante “ratas”.
Deshumanización reiterada mediante “serpientes”.
Demonización mediante “hijos del diablo”.
Atribución colectiva de incendios deliberados sin aportar pruebas.
Construcción de una conspiración israelí para apropiarse clandestinamente de territorio peruano.
Presentación de israelíes como amenaza colectiva contra la nación peruana.
Imputación colectiva de los actos de Israel en Gaza, Palestina y Líbano a las personas denominadas “serpientes”.
Deseo explícito de que Dios “destruya” al colectivo previamente deshumanizado.
Para un dossier IHRA, éste sí es un ejemplo fuerte. Y la razón no es que critique a Israel. Podría condenar los asentamientos, Gaza, Netanyahu o incluso exigir la ruptura de relaciones diplomáticas sin que eso fuera necesariamente antisemitismo.
Aquí sucede algo completamente diferente: se inventa o, como mínimo, se difunde sin evidencia una conspiración de israelíes incendiando Perú para apropiarse de sus tierras; después se animaliza a esas personas como “ratas” y “serpientes”, se las demoniza como “hijos del diablo” y finalmente se desea su destrucción.
Cuando una acusación sin pruebas desemboca en deshumanización y termina en “Dios destruya” al colectivo acusado, ya no estamos simplemente ante una opinión hostil sobre la política exterior de Israel. Estamos ante un discurso de odio particularmente grave.
Tipo de Reporte
IHRA 6 variables
Variables IHRA Violadas
Apoyar o justificar muertes o daños contra los judíos 1 pts
Pedir, apoyar o justificar muertes o daños contra los judíos, en nombre de una ideología radical o una visión extremista de la religión.
Mitos sobre la conspiración judía mundial 1 pts
Formular acusaciones falsas, deshumanizadas o estereotipadas sobre los judíos, o sobre el poder de los judíos como colectivo, el mito sobre la conspiración judía mundial o el control judío de los medios de comunicación, la economía, el gobierno u otras instituciones de la sociedad.
Responsabilidad a los judíos todos por un acto real o imaginario 1 pts
Acusar a los judíos como el pueblo responsable de un perjuicio, real o imaginario, cometido por una persona o grupo judío, o incluso de los actos cometidos por personas que no sean judías.
Negar el derecho a la autodeterminación israelí 1 pts
Denegar a los judíos su derecho a la autodeterminación.
Aplicar doble standard contra Israel 1 pts
Aplicar un doble estándar al pedir a Israel un comportamiento no esperado ni exigido a ningún otro país democrático.
Usar símbolos o imágenes de antisemitismo clásico 1 pts
Utilizar los símbolos y las imágenes asociados con el antisemitismo clásico (por ejemplo, las calumnias como el asesinato de Jesús por los judíos o los rituales sangrientos) para caracterizar a Israel o a los israelíes.
Evidencias
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