
Descripción del Incidente
Contenidos que violan la IHRA
El contenido central es la afirmación de que “los judíos” constituyen el grupo que está detrás de una conspiración. Pacheco reproduce una publicación de James Cheney que dice:
“Hace un par de años, renuncié a una de mis mejores amistades porque él constantemente soltaba: ‘Son los JUDÍOS’.”
Luego añade que cambió de opinión:
“Hace unos 6 meses, llegué a la conclusión: ‘hijo de puta, son los judíos’.”
Y concluye:
“Pasé de ‘teoría de la conspiración’ a ‘hecho de la conspiración’ total.”
Esto constituye prácticamente un ejemplo paradigmático del contenido contemplado por la IHRA sobre el mito de una conspiración judía mundial. No se acusa a determinadas personas judías, organizaciones, empresarios o dirigentes políticos de conductas concretas: el sujeto causal es “los judíos” como colectivo.
Pacheco no comparte el mensaje para cuestionarlo. Su propio comentario lo refuerza. Afirma que hay una:
“batalla espiritual en la que vivimos y quién domina el lado malo”.
Después sostiene que quienes antiguamente acusaban a los judíos:
“se las estaban endulzando el oído o lo hacían porque estaban metidos hasta el cuello en la porquería de los J.”
La abreviatura “los J.”, en este contexto y acompañando un post cuyo mensaje es “son los JUDÍOS”, funciona inequívocamente como referencia a los judíos.
Por tanto aparecen dos contenidos antisemitas conectados.
Conspiración judía colectiva. Se presenta como un descubrimiento que aquello que anteriormente parecía una “teoría de la conspiración” es en realidad un “hecho”: “son los judíos”. Esto reproduce directamente el estereotipo de un poder judío colectivo oculto responsable de acontecimientos negativos.
Demonización religiosa de los judíos. Pacheco introduce esa conspiración dentro de una supuesta “batalla espiritual” y pregunta quién “domina el lado malo”. Inmediatamente relaciona esto con quienes acusaban a los judíos y con “la porquería de los J.”. La combinación convierte al colectivo judío no simplemente en un adversario político, sino en una fuerza asociada al lado maligno de una lucha espiritual.
Este segundo elemento también refuerza la demonización contemplada por la IHRA.
Falsedades y afirmaciones no sustentadas
La principal falsedad es extraordinariamente sencilla:
No existe evidencia de que “los judíos” constituyan una conspiración colectiva responsable de los males políticos, económicos o sociales a los que alude la publicación.
Además, la publicación realiza una maniobra retórica importante: convierte una afirmación que requeriría enormes cantidades de evidencia —una conspiración colectiva de millones de personas— en un supuesto “hecho de la conspiración”, sin presentar en la imagen una sola prueba.
También es no sustentada la insinuación de Pacheco de que existe una “batalla espiritual” en la cual los judíos estarían vinculados con el “lado malo”. Es una interpretación religiosa/conspirativa, no un hecho demostrable.
Y la afirmación de que quienes rechazaban históricamente esas acusaciones contra los judíos lo hacían porque estaban engañados o “metidos hasta el cuello” con ellos funciona como un mecanismo conspirativo cerrado: si alguien niega la conspiración, su negativa pasa a presentarse como evidencia de que está manipulado o implicado en ella. Eso hace que la teoría resulte prácticamente imposible de refutar desde sus propias premisas.
Conclusión
Aquí no existe la ambigüedad del post anterior.
El contenido que viola la IHRA es muy claro: se atribuye a “los judíos” colectivamente una conspiración; se afirma que esa conspiración ya no debe considerarse una teoría sino un “hecho”; y Pacheco contextualiza esa acusación dentro de una “batalla espiritual” sobre quién domina “el lado malo”.
Por tanto, el núcleo de la violación es conspiración judía colectiva + demonización de los judíos como fuerza vinculada al mal.
Y, desde el punto de vista factual, el post no aporta ninguna evidencia que permita transformar “son los judíos” de una teoría conspirativa en un hecho comprobado.
El contenido central es la afirmación de que “los judíos” constituyen el grupo que está detrás de una conspiración. Pacheco reproduce una publicación de James Cheney que dice:
“Hace un par de años, renuncié a una de mis mejores amistades porque él constantemente soltaba: ‘Son los JUDÍOS’.”
Luego añade que cambió de opinión:
“Hace unos 6 meses, llegué a la conclusión: ‘hijo de puta, son los judíos’.”
Y concluye:
“Pasé de ‘teoría de la conspiración’ a ‘hecho de la conspiración’ total.”
Esto constituye prácticamente un ejemplo paradigmático del contenido contemplado por la IHRA sobre el mito de una conspiración judía mundial. No se acusa a determinadas personas judías, organizaciones, empresarios o dirigentes políticos de conductas concretas: el sujeto causal es “los judíos” como colectivo.
Pacheco no comparte el mensaje para cuestionarlo. Su propio comentario lo refuerza. Afirma que hay una:
“batalla espiritual en la que vivimos y quién domina el lado malo”.
Después sostiene que quienes antiguamente acusaban a los judíos:
“se las estaban endulzando el oído o lo hacían porque estaban metidos hasta el cuello en la porquería de los J.”
La abreviatura “los J.”, en este contexto y acompañando un post cuyo mensaje es “son los JUDÍOS”, funciona inequívocamente como referencia a los judíos.
Por tanto aparecen dos contenidos antisemitas conectados.
Conspiración judía colectiva. Se presenta como un descubrimiento que aquello que anteriormente parecía una “teoría de la conspiración” es en realidad un “hecho”: “son los judíos”. Esto reproduce directamente el estereotipo de un poder judío colectivo oculto responsable de acontecimientos negativos.
Demonización religiosa de los judíos. Pacheco introduce esa conspiración dentro de una supuesta “batalla espiritual” y pregunta quién “domina el lado malo”. Inmediatamente relaciona esto con quienes acusaban a los judíos y con “la porquería de los J.”. La combinación convierte al colectivo judío no simplemente en un adversario político, sino en una fuerza asociada al lado maligno de una lucha espiritual.
Este segundo elemento también refuerza la demonización contemplada por la IHRA.
Falsedades y afirmaciones no sustentadas
La principal falsedad es extraordinariamente sencilla:
No existe evidencia de que “los judíos” constituyan una conspiración colectiva responsable de los males políticos, económicos o sociales a los que alude la publicación.
Además, la publicación realiza una maniobra retórica importante: convierte una afirmación que requeriría enormes cantidades de evidencia —una conspiración colectiva de millones de personas— en un supuesto “hecho de la conspiración”, sin presentar en la imagen una sola prueba.
También es no sustentada la insinuación de Pacheco de que existe una “batalla espiritual” en la cual los judíos estarían vinculados con el “lado malo”. Es una interpretación religiosa/conspirativa, no un hecho demostrable.
Y la afirmación de que quienes rechazaban históricamente esas acusaciones contra los judíos lo hacían porque estaban engañados o “metidos hasta el cuello” con ellos funciona como un mecanismo conspirativo cerrado: si alguien niega la conspiración, su negativa pasa a presentarse como evidencia de que está manipulado o implicado en ella. Eso hace que la teoría resulte prácticamente imposible de refutar desde sus propias premisas.
Conclusión
Aquí no existe la ambigüedad del post anterior.
El contenido que viola la IHRA es muy claro: se atribuye a “los judíos” colectivamente una conspiración; se afirma que esa conspiración ya no debe considerarse una teoría sino un “hecho”; y Pacheco contextualiza esa acusación dentro de una “batalla espiritual” sobre quién domina “el lado malo”.
Por tanto, el núcleo de la violación es conspiración judía colectiva + demonización de los judíos como fuerza vinculada al mal.
Y, desde el punto de vista factual, el post no aporta ninguna evidencia que permita transformar “son los judíos” de una teoría conspirativa en un hecho comprobado.
Tipo de Reporte
IHRA 2 variables
Variables IHRA Violadas
Mitos sobre la conspiración judía mundial 1 pts
Formular acusaciones falsas, deshumanizadas o estereotipadas sobre los judíos, o sobre el poder de los judíos como colectivo, el mito sobre la conspiración judía mundial o el control judío de los medios de comunicación, la economía, el gobierno u otras instituciones de la sociedad.
Usar símbolos o imágenes de antisemitismo clásico 1 pts
Utilizar los símbolos y las imágenes asociados con el antisemitismo clásico (por ejemplo, las calumnias como el asesinato de Jesús por los judíos o los rituales sangrientos) para caracterizar a Israel o a los israelíes.
Evidencias
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